3 feb. 2012

A veces trato de negarlo. -¿Te gusta, y mucho verdad? -¡Por favor ¿qué dices?! Y la verdad es que no sé porque, pero lo hago. Quizás, por miedo a lo que pueda pasar, por miedo a hacerle frente. Aunque hay veces en las que tirada en mi cama, miro al techo tratando de buscar límites y me paro a pensar... Es entonces cuando me planteo el simple hecho de reconocerlo, ¿total? , ¿Qué tiene de malo? Qué sentido tendría seguir con esto, si todas las personas que en realidad me conocen, e incluso yo, sé que es mentira. Después prometo no volver a tratar de engañarme a mí misma, en motivos tan absurdos como estos. - ¡Pues sí, me gusta! … y no me imaginaría nada sin él.


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